miércoles, 22 de octubre de 2008

Formatos digitales: cambios constantes

Mientras aprendía los géneros periodísticos tradicionales para los medios impresos, en Redacción I y II, indispensables para una escritura correcta, se gestaban con fuerza progresiva diversas publicaciones de diarios en formatos digitales, que modifican “los tres procesos básicos en los que se basa la profesión: la investigación, la producción y la difusión”. (Salaverría, Redacción periodística en Internet, pág. 15).

Conjuntamente como esta aparición, como plantea Salaverría, surgía una problema que “podría formularse de la siguiente manera: los periodistas han comenzado a escribir en Internet pero no saben escribir para Internet. Y esto significa que olvidan la matriz fundamental: que el lector del diario tradicional no demanda las mismas cosas ni de la misma manera que el usuario de Internet”. (Salaverría, “De la pirámide invertida al hipertexto”, pág. 2)

Esta nueva forma de periodismo, acarrea diferentes denominaciones, de las cuales la más indicada es la de ciberperiodismo: “la especialidad del periodismo que emplea el ciberespacio para investigar, producir y sobre todo, difundir contenidos periodísticos, (Salaverría, Redacción periodística en Internet, pág. 21).

El ciberperiodismo impone una nueva forma de lenguaje, que como explica Salaverría “pasa a ser una amalgama de texto, imágenes y sonidos; es decir, es un lenguaje multimedial”. (Salaverría, Redacción periodística en Internet, pág. 22). De hecho, este lenguaje, como bien manifiesta Canavilhas, “está condicionado por tres características de la Web: la hipertextualidad, es decir, la capacidad de hacer conexiones entre nodos de información a través de enlaces; la multimedialidad, entendida como la posibilidad de que esos nodos de información sean de características tan diferentes como texto, vídeo o audio; y la interactividad, es decir, la capacidad del usuario para interactuar con el contenido”. (Canavilhas, pág. 7)

Por el momento, me detendré en la descripción de la primera de las características, la hipertextualidad. La misma es definida por Salaverría “como la capacidad de interconectar diversos textos digitales entre sí” (Salaverría, Redacción periodística en Internet, pág. 30). Las unidades de información o los elementos que integran un hipertexto, se denominan nodos; es decir, que al redactar un hipertexto estamos organizando nodos.
Las competencias necesarias para realizar este tipo de textos, tienen que ver por un lado con cuestiones instrumentales, y por el otro con una destreza lingüística, indispensables para “componer y combinar los nodos hipertextuales de manera que cualquier lector los entienda y no se pierda” (Salaverría, Redacción periodística en Internet, pág. 31). Dicho de otra manera, el desafío lingüístico es “desarrollar discursos tanto lineales como no lineales”. (Salaverría, Redacción periodística en Internet, pág. 32).
Hay muchas discusiones alrededor de la hipertextualidad, pero según nos comenta Scolari: “la mayoría de los investigadores tienden actualmente a reconocerse en una definición única de hipertexto que privilegia:
• la lectura no secuencial
• la interactividad entre los usuarios y la maquina digital
• las disolución de los roles tradicionales de autor y lector
• la estructura reticular, descentrada de los contenidos”.

A pesar del desarrollo de estas teorías, la prensa en Internet continúa en fase experimental. Según Zanoni “la verdadera revolución será cuando Internet esté en todos lados. Vamos a estar conectados en cualquier parte en cualquier país. Yo avisoro eso. Y esto va a cambiar todo. La forma de publicidad, la forma de los diarios. Es desafío poder adaptarnos a esto. Debemos saber y denotar los cambios”.

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